La cavitación estética es una técnica que se puede aplicar a cualquier persona, pero siempre debe llevarse a cabo un examen médico y analizar la historia médica completa para determinar la existencia de cualquier situación que pudiera ocasionar problemas. Los principales casos son la insuficiencia renal, la insuficiencia hepática (por ejemplo, la infiltración de grasa en el hígado), el uso de un marcapasos u otro dispositivo electrónico, el embarazo, la lactancia, la hipertrigliceridemia y la hipercolesterolemia.
También es importante ser muy cuidadoso cerca de los órganos vitales, e incluso evitar determinadas zonas, ya que puede causar daño a los tiroides (cuando los tratamientos se realizan en el cuello) o a los ovarios (cuando sea trata el área abdominal).
¿Tiene la ultracavitación algún efecto secundario? No tiene efectos secundarios o riesgos para la salud por tres razones básicas:
- Las frecuencias utilizadas sólo afectan a los depósitos de grasa, dejando a las otras áreas de tejido indemne.
- El desglose de las células de grasa se produce en los ácidos grasos de cadena corta libre. Esto favorece la metabolización y eliminación de grasa sin aumentar los triglicéridos en la sangre.
- El dispositivo de contacto aplicado a la piel está diseñado para evitar daños por el calor.
Los resultados de la cavitación estética son muy similares a los obtenidos por la cirugía, pero en algunas ocasiones ninguno de estos dos métodos son sustitutos válidos a otros tratamientos. Por ejemplo, en el caso de los trastornos de la microcirculación localizada con la retención de líquidos, la ultracavitación eliminará la grasa acumulada, pero se debe combinar con un tratamiento complementario para mejorar el retorno veno-linfático.